¿Quién soy?

Hola, me llamo Nelo y soy un entusiasta de la meditación y el desarrollo personal.

No me precio de ser un gran maestro espiritual, ¡y mucho menos un iluminado! Tampoco soy profeta de nada. Solo alguien que, gracias a la meditación, ha visto un cambio increíble en su vida. Un cambio que tú también puedes experimentar.

Y por eso te voy a contar mi historia.

Bárbara Kosen y Nelson Ochagavía
La Maestra Kosen y yo en la sesshin de El Jovero (Cuba), en diciembre de 2019

Actualmente, soy escritor. Estudié en la Universidad de Ciencias Informáticas y me especialicé en desarrollo de aplicaciones de software, tanto para entornos de escritorio como para web.

Pero más tarde descubrí que la escritura era mi verdadera pasión. Y hoy vivo de escribir, en calidad de SEO / copywriter. Pero también escribo para vivir, como escritor de fantasía y ciencia-ficción, y con este blog que he creado solo para ti.

Además, tengo un pequeño pero maravilloso grupo de meditación llamado Dhamma Sukha Cuba (ramificación del Dhamma Sukha, cuya sede principal la ocupa el DSMC, en Estados Unidos), y soy miembro del Foro Zen de La Habana.

Soy un amante apasionado de la Belleza (así, con mayúscula) y todo lo hay de Ella en este mundo: la meditación, el arte y la literatura, la naturaleza, la tecnología, los amigos, el café, las caricias y el sexo, el arrebol del amanecer y el firmamento estrellado…

Conozco muy bien el sentido de mi vida: está dondequiera que se encuentra la Belleza. Y, a cada paso que doy, las dos fuerzas que me impulsan son el Amor y el Conocimiento. ¿Y que mejor filosofía que vivir impulsado por estas dos fuerzas hermosas e inconmensurables…? ¿Qué mayor felicidad que esa?

Vivir en un país difícil

Pero no siempre fue así.

Mi historia comienza en una pequeña isla del Caribe llamada Cuba, no sé si la conoces. Seguro que sí, pues hoy está de moda y es el mayor destino turístico de la región. Su música llega a los clubes y pistas de baile de todo el mundo, y su cultura se ha convertido en un paradigma a nivel mundial.

Pero en la época en que nací, las cosas era un muy diferentes. Tras la caída del muro de Berlín y la Unión Soviética, prácticamente el único aliado comercial del país, y con el bloqueo económico que nos había impuesto Estados Unidos, los cubanos estábamos pasando por la peor crisis de nuestra historia.

Solo imagina que el 80% de la economía se desplomó. No había NADA en las tiendas. Y la gente tenía que ser creativa hasta para comer: la carne de perro y de gato,y el bistec de colcha de trapear, se convirtieron en alimento común para los cubanos.

Y aunque la crisis fue menguando, y el país logró recuperarse en buena medida con el paso de los años, todavía somos una isla pobre en la que, cada cierto tiempo, ves como desaparecen por semanas e incluso meses productos esenciales como el aceite de cocinar, la salsa de tomate y, peor aún, los medicamentos.

Y eso que ahora estamos mucho mejor que antes.

¿Por qué te cuento esto? Porque, en Cuba, nuestras especiales condiciones hacen imposible entender la vida de una persona si no entiendes la vida del país. Porque, como somos a fin de cuentas una isla, no pequeña pero tampoco tan grande, todos los cubanos pasamos por las mismas dificultades (bueno, casi todos, pero ese ya es otro tema).

Y mi historia como cubano es una historia de pobreza, sueños frustrados, impotencia y muchas veces desesperación. Es la historia de quien se ha acostumbrado a que, cuando de pronto todo empieza a ir mejor, algo ocurre que lo echa todo a perder,y de repente las cosas están igual o peor que antes.

Si a ello le sumas que, por razones de crianza y familiares, mi niñez, adolescencia y comienzo de la adultez se caracterizaron por grandes dificultades para relacionarme con las personas, constantes ataques de ira, depresión y una ansiedad que me hundían cada vez más en un futuro sin esperanzas, puedes darte cuenta de que mi vida no ha sido nada fácil.

Y, sin embargo, hoy día soy feliz.

Conoce la mente feliz

Sí, cómo lo lees, soy feliz.

Aún en medio de las promesas rotas, el presente colmado de dificultades económicas y un futuro incierto, soy feliz. Aún con un pasado bastante solitario y deprimente, llegué a convertirme en alguien feliz. Alguien que, con una sonrisa en los labios y un sentimiento de verdadera satisfacción en el pecho, es capaz de alcanzar lo que sea que se proponga.

¿Por qué? Porque me introduje en la meditación y practiqué con tezón hasta eliminar todos los condicionantes negativos de mi personalidad. Porque con la práctica de la meditación llegué a comprender, con todas las células de mi ser y no únicamente con la cabeza, que la felicidad es algo que depende de ti.

Única y exclusivamente de ti.

Y aprendiendo a explotar tus recursos interiores, puedes llegar a ser feliz incluso en las peores circunstancias.

Pero no solo eso.

Cuando eres feliz, verdaderamente feliz, tienes una mente limpia y liviana, que funciona más rápido y mejor en todos los aspectos, libre de lastres innecesarios que le impidan alcanzar su máximo potencial. No es filosofía, no es existencialismo. Es cuestión de neuroquímica, simplemente, como te explico en este artículo sobre cómo funciona el cerebro feliz.

Y la neuroquímica, aunque puede estar condicionada por las circunstancias externas, depende casi exclusivamente de procesos interiores, tanto fisiológicos como mentales. Los primeros no los puedes controlar, pero los segundos sí. Y te sorprendería saber en qué medida la mente, por sí sola, es capaz de cambiar la fisiología del cerebro, como puedes leer en el artículo que te sugerí un párrafo más arriba.

De modo que la felicidad es sencillamente una decisión. Y cómo tal, puedes poner en práctica esa decisión si aprendes a manejar tus recursos interiores. Quién conduce sus recursos interiores como un jinete experimentado conduce su caballo, puede ser feliz y tener, en este mundo, la vida de los dioses.

Pero hay más.

Una mente feliz no solo es capaz de disfrutar la vida en toda su magnitud y en cada uno de sus detalles, sino que puede salvar cualquier obstáculo o dificultad y triunfar en cualquier circunstancia. Siempre, siempre con una sonrisa. Es como si tomarás un ordenador y optimizaras el sistema operativo, borrando además todos los archivos necesarios y mejorando todas las configuraciones.

¿Cuál es mi misión?

Además, esa mente comprende, en toda su profundidad, la enseñanza más importante de todas: que la vida perfecta está llena de obstáculos. Y esto lo cambia todo, ¡te sorprendería saber cómo! Solo con este conocimiento, ya es suficiente para ser feliz. Pero no basta con saberlo, ¡hay que experimentarlo!

Y enseñarte cómo, es mi misión.

Por tal motivo, he creado este blog en que te enseñaré como desatar toda la felicidad y el potencial ilimitado que late en tu interior, escondido pero lleno de vida. ¿Y cómo lo haré? Enseñándote a vivir según la enseñanzas de sabios como el Buda, Lao Tse y otros que, a lo largo de los siglos, han servido a muchos para comprender los misterios de la felicidad.

Aquí aprenderás a meditar con las mejores técnicas, algunas muy antiguas, otras más modernas, pero todas muy poderosas. Si sigues cada una de mis publicaciones y pones en práctica lo que te enseñaré, en pocos meses verás un cambio total en tu vida.

¿Cómo lo sé? Porque lo experimenté en carne propia y he visto con alegría que, todos los que acceden a estas enseñanzas y las ponen en práctica en su vida diaria, han conseguido resultados asombrosos. Cada uno de los miembros de mi grupo de meditación, Dhamma Sukha Cuba, puede contártelo por sí mismo, y así también mis amigos del Dojo Zen de La Habana.

Piensa en mí como un simple alumno ayudante deseoso por compartir lo que ha aprendido, porque sabe lo valioso y útil que le puede resultar a los demás. A partir de hoy, si sigues este blog, seré tu acompañante y guía en el camino de las enseñanzas de los grandes sabios.

Así que no pierdas un segundo más de tu vida y desata tu mejor yo. ¡Libérate ya! ¡Aquí y ahora!